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Dejan a Presidente custodia de Belidom; ‘estaré a la altura’, responde

Rosario Ibarra le pide a López Obrador que se la regrese cuando sepa del paradero de su hijo

En voz de su hija Claudia, Rosario Ibarra de Piedra entregó en custodia al presidente Andrés Manuel López Obrador la Medalla de Honor Belisario Domínguez (Belidom) que le entregó el Senado y le pidió que se la devuelva junto con el paradero de su hijo, desaparecido por el gobierno hace 40 años.

El Presidente de la República respondió que “sabré cumplir con su encomienda. Voy a estar a la altura de las circunstancias”.

Desde la tribuna del Senado, en su sede histórica de Xicoténcatl 9, Claudia Piedra, hija de doña Rosario Ibarra de Piedra, leyó el discurso que su madre preparó para agradecer la distinción, la cual le implica “un gran parto moral ineludible para mi conciencia y que me alienta aún más a continuar luchando”.

Señor presidente Andrés Manuel López Obrador. Querido y respetado amigo. No permitas que la violencia y la perversidad de los gobiernos anteriores siga acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad y la ignominia. No quiero que mi lucha quede inconclusa.

Es por eso que dejo en tus manos la custodia de tan preciado reconocimiento y te pido que me la devuelvas junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos y añorados hijos y familiares y con la certeza de que la justicia anhelada también los ha cubierto con su velo protector”, expresó desde la tribuna Claudia Piedra y de inmediato estalló el aplauso de los senadores de todos los partidos e invitados especiales.

Sólo unos momentos antes, emulando a su madre, al tener la imagen de su hermano Jesús Piedra, en el pecho, como escapulario, Rosario Piedra había recibido la Medalla de manos de la presidenta del Senado, Mónica Fernández Balboa. En medio de ambas, el presidente López Obrador, quien palmeó la espalda de Rosario y tomó el brazo derecho de Mónica.

Desde el fondo del recinto parlamentario, cuando Rosario Piedra pronunció “vimos los llevaron; vivos los queremos. Rosario Ibarra”, se escucharon los grupos de legisladoras de Morena y de invitados, que secundaron la exigencia.

Al concluir la ceremonia, el presidente López Obrador se comprometió a estar a la altura de las circunstancias y cumplir con la encomienda de Rosario Ibarra.

En entrevista, dijo que “no puede haber ningún grupo de interés creado que impida el conocer toda la verdad sobre los desaparecidos, sobre los crímenes que se cometieron en los gobiernos autoritarios”, mientras los gritos de “vivos se los llevaron, vimos los queremos” de los integrantes del Comité Eureka, retumbaban en la vieja casona de Xicoténcatl.

López Obrador fue claro al expresar que la petición de doña Rosario Ibarra “es una responsabilidad que voy a cumplir. Voy a hacer todo lo que humanamente me sea posible para dar con los desaparecidos”.

Y quedaron para historia de la entrega de la Medalla Belisario Domínguez del Senado las palabras que Rosario Ibarra pronunció, en voz de su hija Claudia. El relato de una conversación con uno de sus nietos, molesto porque “más de un año de ese gobierno, que creyeron firmemente que sería el añorado y con el cual no habría ningún obstáculo que salvar o acuerdo qué negociar, como en antaño y no ha sido así.

RETUMBAN CONSIGNAS

Mónica Fernández Balboa estaba conmovida hasta las lágrimas, mientras aplaudía con fuerza, igual que el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando Claudia Piedra lanzó el grito de “vivos los llevaron; vivos los queremos”; para cerrar el discurso que su madre, Rosario Ibarra de Piedra, mandó para agradecer a distancia la entrega de la Medalla de Honor Belisario Domínguez.

El grito consigna del Comité Eureka retumbó en el viejo e histórico salón del Senado en su sede original de Xicoténcatl 9, donde de pie, senadores de todos los partidos aplaudían emocionados.

Abajo, en el patio central de Xicoténcatl, decenas de personas, con los rostros de sus hijos y familiares desaparecidos en el pecho, también gritaban y sus gritos llegaban hasta el salón de plenos. “Vivos los llevaron; vivos los queremos”.

Fue una ceremonia emotiva. Sin duda que la presencia del Presidente de la República despertó la emoción de los senadores de Morena y sus aliados políticos; “Presidente, Presidente”, le gritaban y le aplaudían; sin gritar consignas, pero sí con el aplauso a la figura presidencial, los panistas, los priistas y los perredistas también se sumaron al aplauso, con lo que mostraron un escenario muy distinto al que vivieron Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, a quien sus opositores jamás le concedieron un aplauso en su presencia en la entrega de la esta medalla.

La secretaria de la Mesa Directiva, Verónica Delgadillo, hico una pulcra lectura de la consigna histórica de don Belisario Domínguez; luego, la senadora Ifigenia Martínez desató fuertes aplausos. A ella le correspondió hablar de la trayectoria de la galardonada; de su lucha en la búsqueda de su hijo Jesús, aprehendido acusado de pertenecer a un grupo armado, pero desaparecido por el propio gobierno desde hace 40 años.

“Rosario Ibarra de Piedra es un caso paradigmático y por eso fue elegida para recibir esta presea (…) La desaparición nunca aclarada de un hijo es un duelo perpetuo, que no haya salido al camino con una esperanza inextinguible, pero es también una lucha y exigencia del respeto al derecho social y a la libertad política”, aseguró.

Un fuerte abrazo presidencial selló el fin del discurso de doña Ifigenia Martínez, senadora por Morena y dio paso a la entrega formal de la presea, de manos de Mónica Fernández a Rosario Piedra, otra de las hijas de doña Rosario Ibarra.

El discurso de su madre, leído por su hermana Claudia, despertó tantas emociones, que cuando anunció que le dejaba en custodia la Medalla de Honor al Presidente de la República, para que se la entregue junto con el paradero de su hijo, Mónica Fernández no pudo contener el llanto.

Publicado en Nacional

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